¿Qué nos dirá la neurociencia sobre la planeación de las ciudades latinoamericanas? Algunos apuntes sobre el trabajo de Carl Hart

¿Qué nos dirá la neurociencia sobre la planeación de las ciudades latinoamericanas? Algunos apuntes sobre el trabajo de Carl Hart

La ONU retira la cannabis de la lista de sustancias adictivas y peligrosas, Colombia y México apoyan la iniciativa mientras discuten proyectos de ley para regular su uso adulto. Brasil se opone y reitera sus políticas de mano dura. En Filipinas, los asesinatos a consumidores se cuentan por decenas de miles como resultado de la campaña de represión que desde 2016 lidera Rodrigo Duterte.

En medio de estas tensiones del cambio de paradigma en las políticas globales sobre drogas, aparece una nueva generación de científicos que se enfrenta al reto de deshacer la fantasía social de más de medio siglo que engendró un imaginario sobre el usuario de drogas como un sujeto criminal incapacitado por el vicio. Y el mercado de drogas como el motor de la pobreza y la criminalidad.

Carl Hart es una de las figuras más populares de este variado grupo de investigadores: profesor titular del Departamento de Psicología de la Universidad de Columbia (Nueva York), ha dedicado treinta años de su carrera a estudiar los efectos de las drogas sobre el cerebro y comportamiento humano (neurofarmacología).

Hart creció en un vecindario pobre de Miami donde el uso de drogas era notable. Él, por supuesto, las probó y se involucró en algunos delitos menores como robo a tiendas, consumo y venta de marihuana. Su paso por la Fuerza Aérea norteamericana sólo reforzó la idea de que las drogas capturaban la voluntad del consumidor y aumentaban la criminalidad, pero fue su pasaporte a la educación superior donde reevaluaría todo lo que creía (y creíamos como sociedad) saber sobre adicciones, abusos y el lugar de la drogas en el mundo contemporáneo.

Comencé a cuestionar mi pensamiento cuando descubrí que las drogas no eran tan adictivas como nos contaron. No hay ninguna droga que el usuario utilice una vez y se vuelva adicto”, cuenta Hart en su charla TED de 2014. “De hecho, entre el 80% y 90% de usuarios de drogas ilegales no son adictos, no tienen un problema con las drogas. Muchos son miembros responsables de nuestra sociedad: son empleados, pagan impuestos, cuidan de sus familias y en algunos casos, incluso, se convierten en presidente de los Estados Unidos”.

Durante la primera década del 2000, Hart replicó el famoso experimento del parque de las ratas de los 70 pero esta vez en humanos. Específicamente, usuarios de cocaína que cumplían con los criterios del trastorno por uso de sustancias  del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Consistía en ofrecerles dos opciones: una dosis de cocaína o 5 dólares. Los usuarios eligieron tomar el dinero en casi la misma proporción que la droga. La misma metodología sería replicada a usuarios de metanfetaminas sin que el resultado variase notablemente. Desde entonces su perspectiva sobre las drogas comenzó a cambiar basado en la evidencia científica.

Si una pequeña cantidad de dinero podía desalentar el supuesto consumo incontrolable del cerebro adicto, las causas del uso problemático debían estar más relacionadas con factores sociales y económicos que con la base química de las sustancias. Aún borrando la droga de la ecuación, el ciclo de pobreza y criminalidad seguiría allí. Y la “cura”, parafraseando al periodista Johann Hari, no sería la sobriedad, sino la conexión social con las necesidades del sujeto.

“No es la adicción a las drogas lo que causa que las personas cometan crímenes, son otros factores. Para hacer las cosas peor, las políticas de drogas no se hacen cumplir de manera uniforme en todos los segmentos de nuestra sociedad. Y esto perpetúa el ciclo de pobreza y crimen. La noción popular es que las personas negras y pobres usan crack mientras que la gente rica y blanca usa cocaína. La posesión de crack se castiga cien veces más que la cocaína de mejor calidad. Científicamente esto no tiene sentido: el crack y la cocaína son la misma sustancia. Ambas tienen efectos farmacológicos predecibles”.

En Estados Unidos, según datos expuestos por el científico, el 80% de las personas condenadas por las leyes prohibicionistas (de tráfico y consumo de sustancias) son negras. Esto, a pesar de que la mayoría de usuarios de cocaína son hombres blancos. “Este perfilamiento selectivo y esta discriminación racial ha contribuido a la horrorosa estadística que uno de cada tres hombres negros pasará un tiempo en prisión. En contraste, el promedio entre los chicos blancos es de 1 en 20”.

Hart sabe que la discusión sobre las sustancias es incómoda para la sociedad, porque contradice lo conocido hasta ahora. Pero hay que sostenerla y tiene una regla fundamental para el debate con altura: no discutir sin evidencia científica.

“Las drogas en sí no son el problema. Los reales problemas son la pobreza, el desempleo, la aplicación selectiva de la leyes de drogas, la ignorancia y el rechazo de la ciencia sobre estas sustancias”.

Sus posturas no han estado exentas de controversia y amenazas. En mayo de 2017 fue invitado a un foro en Filipinas sobre política de drogas, en el que Hart criticó las políticas de mano dura del presidente Rodrigo Duterte que ha conducido al país asiático a una crisis de derechos humanos. Cuando el doctor Hart reveló su consumo de sustancias, comenzó a recibir amenazas de muerte que lo obligaron a abandonar el país.

El doctor Carl Hart será el encargado de inaugurar, junto a la arquitecta y urbanista brasileña Raquel Rolnik, el ciclo de conferencias de Transeúntes Disidentes: segundo encuentro latinoamericano de derecho a la ciudad este 7 de diciembre a las 2 p.m. Un encuentro que se da en medio de la discusión en Colombia de dos proyectos de ley que buscan regular el uso adulto de la cannabis y el mercado de la coca y sus derivados.

1 Comment

  1. Reply

    Hola señores transeuntes disidentes solicito por favir se abra un espacio donde los ciudadanos del mundo en general podamos exponer nuestros pensamientos mediante el uso de la narrativa: cuento, cronica y ensayos seria ideal que ustedes crearan un concurso donde todos los ciudadanos en general puedan participar sin restriccion alguna ustedes planterian el tema sobre el que escribir.

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